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Después de medirse a Brasil en Australia a inicios de junio, en el duelo amistoso que sirvió para darle la bienvenida a Jorge Sampaoli a la Albiceleste, Lionel Messi voló a Barcelona para descansar unos días antes de tomar otro vuelo directo a su boda. Entre tanto, sin embargo, charló con Ernesto Valverde para exponerse mutuamente las ideas que tenían alrededor del Barça y su futuro inmediato. Por entonces, todavía contaban con Neymar, que un tiempo después decidió ser el rey del PSG en París antes que el siervo de Messi en el Camp Nou. Aunque eso no ha impedido que La Pulga se exprese en su mejor versión, al menos en cuanto a su relación con el gol e incidencia en el área rival, toda vez que suma 12 dianas en ocho partidos. “Leo está muy bien con Ernesto, muy contento”, explican desde el entorno del jugador. “Y Ernesto está encantado con Messi, como con todo el equipo”, replican en el club.

Cuando se marchó Neymar, el aficionado culer entró en pánico porque no hay un extremo igual en el planeta fútbol. “Se originó un tsunami y parecía que debíamos precipitarnos en los fichajes”, resuelven desde la directiva; “pero es que el brasileño era pura fantasía, un jugador diferente que nos daba muchísimo, muy determinante”. Desde las oficinas de la ciudad deportiva añaden: “No sabemos si somos mejor equipo sin él, quizá no, pero desde luego ahora jugamos mucho más como bloque”. Y esa era la idea del área deportiva, que quería compactar al equipo, tan partido en las últimas temporadas cuando no estaba en fase de presión porque los puntas se hacían los remolones a la hora de ayudar en defensa. “Compactar y jugar alrededor de Messi”, agregan ahora desde el Camp Nou; “porque nunca en la historia ha habido un jugador tan especial, tan bueno y tan inteligente”.

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