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Luego de varios años donde la tendencia fue la pérdida constante de pasajeros, tanto Metrolínea como el bus convencional parecen tomarse un pequeño respiro tras los últimos informes sobre usuarios movilizados.

Si bien las cifras están lejos de ser las ideales, en el caso del Sitm se destaca que tanto en enero como en febrero hubo un aumento en el número de pasajeros transportados (si se compara con los mismos meses de 2017).

En enero de este año se contabilizaron 2’428.682 validaciones, mientras que en el año pasado fueron 2’428.139. Es decir, hubo un ligero incremento de 543 pasajes.

Por su parte, en febrero hubo 2’911.948 validaciones frente a los 2’826.266 del mismo mes de 2017. En otras palabras, hubo un incremento del 3%.

Julián Arenas, director de Operaciones de Metrolínea, destacó que estos resultados se dieron en condiciones menos favorables, pues el año pasado tanto la UIS como los colegios entraron a clases en el transcurso de enero, mientras que este año lo hicieron en los primeros días de febrero.

Al respecto, hay que advertir que la situación financiera del sistema sigue siendo crítica (aún se les deben 10 catorcenas a los transportadores) y falta por ver si esta tendencia se mantendrá en lo que queda del año (en lo que va de marzo se mantiene).

¿Y el bus convencional?

Por otro lado, según el último informe del Dane, el transporte colectivo convencional también ha ido recuperando terreno.

En el cuarto trimestre de 2017 (octubre a diciembre) hubo 14’166.620 pasajeros, mientras que en el mismo periodo de 2016 fueron 14’140.270. Es decir, hubo un ligero incremento del 0,2% en los usuarios movilizados.

Tanto en el bus convencional como en Metrolínea estas cifras contrastan con las que había comenzando el año 2017.

En el caso del Sitm, hubo una disminución de 1’900.000 validaciones si se comparan los primeros seis meses de 2016 y 2017, mientras que en los primeros dos meses de 2018 se ha dado un aumento de 85 mil usuarios.

¿Qué ha cambiado?

El principal cambio en la operación en los últimos meses ha sido el inicio de la ‘complementariedad’, es decir, el proceso de integración del transporte masivo y el bus convencional.

Si bien cuando el usuario pasa de un sistema de transporte a otro se dejan de cobrar algunos pasajes, esto al parecer no se ha traducido en una reducción en las validaciones, como algunos creían iba a suceder.

Según Arenas, “con la complementariedad no se están afectando las validaciones, ni se ha causado un daño fiscal al sistema, por el contrario, se mejoró el servicio y estamos recuperando usuarios”.

El funcionario explicó que de forma paralela el Ente Gestor ha implementado otros cambios, como la puesta en marcha de la ruta T2 (a finales de enero), que han optimizado la operación.

Al respecto, agregó que las modificaciones realizadas han permitido reducir los kilómetros recorridos, lo que ha generado menos gastos para el sistema.

Fuente: vanguardia.com

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