¿Y por qué agreden tanto a los alféreces?

Las actitudes irrespetuosas, las voces de desprecio y los golpes de los que son víctimas los alféreces no paran en Bucaramanga. La llegada de los cepos, el desprestigio que embadurna a estos agentes, además de los naturales grados de intolerancia y de agresividad de los conductores que infringen las normas viales, hacen que se alteren más los ánimos cuando los uniformados pretenden inmovilizar vehículos o motocicletas que invaden el espacio público.

De los chiflidos y las palabras soeces se pasó a la agresión propiamente dicha.

El hecho más reciente ocurrió el pasado viernes en la carrera 17C, entre las calles 56 y 57, justo cuando los agentes de control adelantaban un operativo de recuperación del espacio público en los alrededores del Centro San Andresito la Isla.

Al parecer, la labor de despeje que los uniformados emprendieron incomodó a uno de los cuidadores de motos del sector, quien reaccionó de manera violenta contra uno de los alféreces, tras la indicación que este le hiciera de no continuar estacionando vehículos sobre la vía.

Posteriormente, las agresiones fueron para otros dos agentes; esta vez por cuenta de un vendedor ambulante y por la madre de este, quienes utilizaron un casco y un cinturón para golpearlos.

Con estos lamentables episodios, ya son trece los alféreces que han sido atropellados por parte de los conductores durante los últimos días en la capital santandereana.

Lo anterior sin contar que, en todo el año pasado se contabilizaron 243 discusiones entre los alféreces y los ciudadanos.

En el 60% de tales hechos solo se desataron enfrentamientos verbales. Y por fortuna, las disputas no pasaron a mayores.

En todos los casos, los agresores pretendieron ‘sacarles el quite’ a las normas viales y tras ese objetivo reaccionaron de manera enardecida.

Llamado a la cordura

Según Germán Torres Prieto, director de Tránsito de Bucaramanga, “a los alféreces los chiflan, los insultan y los agreden, impidiendo en varios casos, hasta por la fuerza, el cabal cumplimiento de sus funciones. Se han presentando situaciones en las que los infractores deciden incinerar sus propios vehículos”.

“La actitud grosera de muchos conductores irresponsables es recurrente”, añadió el funcionario.

Para nadie es un secreto que hay algunos agentes de Tránsito que se prestan para hechos de corrupción, al recibir dinero por parte de infractores para que no les impartan comparendos. Sin bien cada caso es objeto de estudio, cada día es más evidente la animadversión entre la autoridad y la comunidad.

Torres Prieto instó a la ciudadanía a solidarizarse con los agentes de Tránsito: “ellos son funcionarios públicos que cumplen labores de prevención y control en beneficio de toda la movilidad”.

“Para que los conductores y los peatones puedan movilizarse de manera segura, los agentes de Tránsito deben despejar las vías y esta no es razón para que los agredan de semejante manera; por el contrario, la comunidad debe reconocer y apoyar su labor”, indicó.

De paso, le hizo un llamado a la gente para que calme los ánimos, respete la autoridad y, además, sea tolerante. Instó a los ciudadanos, sobre todo a los motociclistas, a cumplir con las normas que están incluidas en el Código Nacional de Tránsito.

Cabe señalar que los trece agentes afectados en los relatados hechos, han procedido a interponer las respectivas denuncias por violencias contra servidores públicos y lesiones personales.

Estos son algunos de los casos más sonados

El agente Sergio Báez fue agredido por un hombre que se había estacionado de manera ilícita sobre la calle 54, entre las carreras 34 y 35.

Como si fuera poco, el hombre empujó al oficial y luego tomó a su hijo, un bebé

de brazos, como escudo.

Sobre la carrera 23 con calle 108, el agente Henry Maluenga García también fue golpeado de manera violenta por otro infractor iracundo, justo en el momento en el que se le retenía su medio de transporte al cometer una falta al Código de Tránsito.

En medio de un operativo, un motociclista pretendió burlar a la autoridad y emprendió la huida. Al acelerar arrolló al alférez Frank Jahir Buitrago, dejándole graves heridas en su cuerpo.

Otro agente recibió una puñalada en el brazo derecho por parte de otro conductor, luego de que se le pidió que se detuviera para verificar su grado de alcoholemia.

Cerca al sector oriental del Centro Comercial Cacique, un taxista se bajó del vehículo y sin escrúpulo alguno roció el rostro del agente con un químico, el cual le causó severas quemaduras.

VANGUARDIA