Arriesgan sus vidas al cruzar puente deteriorado en vereda de Cimitarra en Santander

En la vereda Brillantina, ubicada a solo 2 kilómetros del casco urbano de Cimitarra, en Santander, las familias campesinas se enfrentan a diario a un peligroso desafío: cruzar un puente en estado de deterioro que atraviesa el caudaloso río Guayabito, su única conexión con el área urbana.

Cada paso se convierte en una prueba de equilibrio y valentía para los habitantes de la vereda.

Hombres, mujeres, abuelos y niños se exponen constantemente al riesgo de caer al río desde una altura aproximada de 10 metros, caminando sobre una estructura de madera podrida que cruje bajo sus pies.

“Tenemos que pasar por guaduas porque las tablas no sirven; el río se crece y así nos toca atravesar el puente, que por más de diez años no se le ha hecho mantenimiento; las condiciones son totalmente desfavorables”, relata Herly Viviana Aguilar González, madre y habitante de la vereda.

El trayecto es corto, pero cada metro representa un desafío. Los campesinos llaman a esta travesía “el derechazo”, ya que les permite llegar fácilmente a la zona urbana.

Caminan solo cien metros, un recorrido que puede durar entre 5 y 10 minutos, pero se convierte en una eternidad debido al mal estado del puente.

Deben sortear cada paso sobre tablones viejos o guaduas que han reemplazado la madera dañada y que son sostenidos por guayas a ambos lados.

La situación es igualmente grave para los campesinos productores de la zona. A diario, se ven obligados a cruzar el puente para llevar sus productos, como caucho, leche, plátanos y limones, así como ganado de cría. “Nos encontramos desconcertados, desilusionados y olvidados por todas las administraciones. Vienen, nos prometen y no pasa nada. Es imposible pasar por el puente, solo hay unas guayas y una que otra tabla que, si usted pisa, corre el riesgo de caer al río. En ocasiones, los caballos no pueden pasar y nos quedamos con las cantinas de leche”, lamenta Vitalina Traslaviña Castillo, productora de la zona.

En los últimos días, se han reportado casos de personas que han caído al río Guayabito al pisar tablones podridos.

Ante esta situación, la comunidad insiste en llamar la atención de la administración municipal y la Gobernación de Santander para que finalmente les brinden una solución que mejore las condiciones de movilidad de las más de 20 familias que residen en la vereda La Brillantina.

“Yo me he caído, he quedado colgando de ese puente, se me han ido las piernas. Gracias a Dios no ha pasado nada grave, pero no queremos esperar a que ocurra una tragedia para que se haga algo al respecto. En estos días ha habido personas que han caído y las ha recibido el río, pero el río no siempre será un salvavidas. Nuestras oraciones son para que el día en que se caiga ese puente no haya nadie de la comunidad cruzándolo”, relata Herley Viviana.

A pesar de las promesas del alcalde de Cimitarra, Henry Riaño, la Secretaría de Obras Públicas del municipio indica que no ha recibido una solicitud formal para la reparación de la infraestructura.

Sin embargo, se comprometen a enviar personal en las próximas horas para evaluar el estado del puente y tomar las medidas necesarias en conjunto con la oficina de riesgos.

Durante este año, la alcaldía ha intervenido siete estructuras similares en el municipio, según la secretaria de Obras Públicas.

La comunidad de la vereda Brillantina espera que sus voces sean escuchadas antes de que ocurra una tragedia y que se tomen acciones concretas para garantizar su seguridad y bienestar mientras cruzan el puente que pende peligrosamente sobre el río Guayabito.